El herpes genital está producido principalmente por el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2), aunque cada vez con más frecuencia se aísla también el VHS-1 (el mismo que causa el herpes labial) en infecciones genitales, sobre todo en población joven. La infección es muy prevalente, la mayoría de las veces pasa desapercibida y se transmite incluso sin síntomas visibles.
¿Cuándo sospechar y pedir una prueba?
Las manifestaciones típicas son ampollas o vesículas pequeñas en la zona genital, anal o perineal que se rompen dejando úlceras dolorosas, a veces acompañadas de fiebre, malestar general y ganglios inflamados. Sin embargo, muchos casos cursan con síntomas mínimos que el paciente confunde con una irritación o una rozadura.
Una prueba está indicada cuando:
- Aparecen lesiones activas sospechosas en genitales, ano o periné.
- La pareja sexual ha sido diagnosticada de herpes.
- Se quiere conocer el estado serológico antes de iniciar una nueva relación o durante el embarazo.
- Se está estudiando una infección de transmisión sexual junto con otras ETS.
Tipos de prueba disponibles
1. PCR en muestra de lesión
Es la prueba de elección cuando hay lesiones activas. Se toma el líquido de una vesícula con un hisopo y se amplifica el ADN viral. Permite distinguir entre VHS-1 y VHS-2 y tiene una sensibilidad muy alta, superior al cultivo.
2. Cultivo vírico
Se usa menos desde la generalización de la PCR. Es más barato pero menos sensible, sobre todo en lesiones que empiezan a cicatrizar. Sigue siendo útil cuando se necesita aislar el virus para estudios de resistencia a antivíricos.
3. Serología específica (IgG anti-VHS-1 y anti-VHS-2)
Detecta anticuerpos en sangre y sirve para saber si se ha pasado la infección aunque nunca haya dado síntomas. Distingue entre tipo 1 y tipo 2. Es la prueba adecuada para cribado en personas asintomáticas o para estudio de pareja.
Un resultado serológico positivo para VHS-2 implica casi siempre infección genital. Un positivo para VHS-1 puede reflejar tanto un herpes labial como genital, ya que ambos tipos pueden afectar a ambas localizaciones.
Cómo interpretar los resultados
En la serología, los anticuerpos tardan entre 2 y 12 semanas en aparecer tras la infección (periodo ventana), por lo que un resultado negativo no descarta exposición muy reciente. La IgM, que aparece antes, no siempre se detecta y puede dar falsos positivos: no se recomienda su uso para diagnóstico de rutina.
Si la PCR de la lesión es positiva, el diagnóstico está hecho. Si es negativa pero la clínica es muy sugestiva, conviene repetir la toma o pedir serología de control a las 4-6 semanas.
Tratamiento y recomendaciones
El herpes genital se trata con antivíricos como aciclovir, valaciclovir o famciclovir. Acortan los brotes, reducen la carga viral y disminuyen el riesgo de transmisión. No eliminan el virus del organismo: una vez adquirido, permanece latente y puede reactivarse, sobre todo en situaciones de estrés, fiebre o inmunosupresión.
Cuándo pedir cita en el laboratorio
Si tiene lesiones activas, acuda cuanto antes: la PCR es más sensible cuando la vesícula está intacta. Si lo que quiere es un cribado serológico (sin síntomas), puede hacerlo en cualquier momento del día, sin necesidad de ayuno. En ambos casos atendemos con cita previa para garantizar la privacidad y el tiempo necesario para la toma de muestra.